jueves, 30 de junio de 2011

Abro los ojos de esta guerra.
Como sostener una taza de antorchas.
Huesos negros,
viento que me ha perseguido.


En este cosmos del ahora
no sabrá de Ariadna
la pálida sangre del hielo.

3 comentarios:

  1. yo en cambio
    soy
    la huella
    extraviada
    de lo que no se dice.
    arderé en un sol sin
    compasión
    cuando vuelvas
    a ver
    la luz que ya no soy.

    qué más decir?
    ah, sí:
    hoy y aquí,
    como mañana y como
    siempre
    espera ansiosa
    decirte
    aún
    mi voz.

    ResponderEliminar
  2. fe de ratas: en donde dice "decirte", debería decir "repetirte".

    ResponderEliminar